La frágil vida de los Fangames

Daniel García
Por | Comentarios | agosto 10, 2016

En noviembre de 2011 en los foros de Starmen.Net, el usuario Radiation publicó una secuela de EarthBound (1995) popularmente conocida como Push the B-Button, Stupid! El juego fue muy bien valorado por los demás usuarios del foro y consiguió hacerse de bastante fama. A pesar de tener ciertos fallos, que el mismo autor acepta, este fue sin duda uno de los puntos más importantes de su carrera, le dio el reconocimiento y experiencia que le ayudarían a crear su obra maestra, Undertale (2015). Así es Radiation, cuyo verdadero nombre es Toby Fox, inició su carrera como desarrollador haciendo hacks de EarthBound; incluso fue administrador de PK Hack una página enfocada en crear obras derivadas a partir del juego de Nintendo.

EarthBound fangame

Fácilmente podemos reconocer la influencia que esto tuvo sobre él, el sistema de batalla, el diseño visual y la banda sonora de Undertale son un reflejo de Push the B-Button, Stupid! La popularidad que ganó entre los usuarios también le sirvió para que su campaña para financiar Undertale en Kickstater fuera exitosa. Sin esos rom modificados de EarthBound quizá nunca hubiera logrado desarrollar su primer juego original y nosotros nos hubiéramos perdido de una excelente obra,

Lamentablemente no siempre los desarrolladores de fangames, juegos creados por fans, tienen la suerte de que las compañías dueñas del juego original en el que se basan los dejen seguir con su proyecto, en el mejor de los casos duran unos días antes de que les lleguen notificaciones notificándoles que deben detenerse. El ejemplo más reciente es el de AM2R, un remake de Metroid II (1992), que sólo duró un día disponible para descargar antes de que Nintendo les ordenara quitarlo. Como este hay muchísimos otros ejemplos StarCraft Universe, el mod de Quake (1996) que intentaba recrear la película Alien o el remake de Super Mario 64 (1996).

La actitud de las compañías es hasta cierto punto comprensible, son sus propiedades intelectuales y pueden hacer las acciones que crean necesarias para protegerlas, pero la mayoría de las veces es perjudicial para su imagen y para todos los involucrados ordenar la cancelación de un proyecto hecho por fans, pues pierden la confianza de sus clientes y genera cierto disgusto hacia sus acciones. Ganan más permitiendo que existan estos juegos que generalmente no les perjudica económicamente pues no es común que los fans cobren por lo que han hecho. A pesar de esto la mayoría de las empresas sigue estando en contra de estas prácticas.

Por supuesto no todas siguen haciendo lo mismo. Algunas desarrolladoras permiten las secuelas no oficiales siempre y cuando no se les ponga el nombre original a los personajes ni al título, otras como Capcom incluso ponen enlaces de fangames como Mega Man 2.5 en su página oficial. Pero sin duda, la que mejor sabe tratar con los estos juegos es Valve que no sólo los tolera, sino que les da un lugar en su tienda e incluso dentro de sus equipos de desarrollo como sucedió con los responsables de Counter Strike, juego que originalmente era un mod de Half Life (1998). También permite las distintas secuelas de Half-Life que han surgido como. E incluso Black Mesa, el remake del primer Half-life, desarrollado por fans se puede comprar desde Steam.

Como lo ha demostrado Valve los fangame pueden ser benéficos tanto para los fans que los desarrollan como para la empresa que hizo el juego original. Esperemos que con el tiempo más empresas se den cuenta de ello y no intenten detener todos los proyectos con los que los fans les rinden homenaje, pues podríamos perdernos de grandes obras como la de Toby Fox.