Life is Strange: Volver al futuro versión hipster y por entregas

Andrés Rodríguez
Por | Comentarios | diciembre 23, 2016
Life is Strange

Tengo dos fantasías personales: una es saber qué se siente ser una chica linda en un colegio pre-universitario, la otra es poder viajar en el tiempo. Afortunadamente a los desarrolladores de Dontnod se les ocurrió hacer una aventura gráfica en base a estos dos conceptos y el resultado es Life is Strange (2015).

Distribuido por la casa SquareEnix, ésta curiosa serie interactiva (pues prefiero llamarla así) nos pone en el papel de Maxine “Max” Caufield, una joven que estudia fotografía en una prestigiosa universidad, en el estado de Oregon, llamada Blackwell Academy. La aventura comienza cuando, después de una premonición apocalíptica en donde un inmenso tornado destruye un faro, Max despierta en la clase de su profesor favorito, el señor Jefferson, quien les está hablando de lo que el cine era para Hitchcock, los selfies (arte, si es que se le pude llamar así, en la que es muy ducha la protagonista) y sobre quién inventó los daguerrotipos. Hasta ahí es un día común para la joven hasta que, mientras atiende sus necesidades y luego de tomarle una instantánea a una mariposa azul, presencia cómo uno de sus compañeros de clase asesina a un chica de cabello azul. Es ahí que descubre, sin explicación alguna, que tiene el poder de hacer retroceder el tiempo. Una vez que evita el asesinato (y después de media hora de drama universitario gringo) descubrimos que la chica de cabello azul era Chloe, la mejor amiga de Max en la infancia, quien se ha vuelto una chica punk sin oficio ni beneficio y que, además, se siente culpable por la desaparición de Rachell, la alumna más querida de la academia Blackwell. Prácticamente todo el juego se trata de ser el ángel de la guarda de Chloe, mientras la ayudas a desentrañar la desaparición de Rachell.

Life is Strange - premonicion

Las mecánicas del juego son bastante sencillas. La vista es en tercera persona, con un botón retrocedes el tiempo y con otro interactúas. Debes tomar decisiones rápidas que afectarán el desarrollo posterior del juego, pero a diferencia de juegos como Heavy Rain (2010), aquí tienes, en algunos casos, la opción de “deshacer” acciones a tu antojo gracias a la habilidad de rebobinar el tiempo. La ambientación y la música son más que aceptables (el trabajo de Syd Matters en el último apartado es excepcional). Y sobre la jugabilidad…, bueno, básicamente Life is Strange se juega solo.

La mecánica de los viajes en el tiempo dentro de los videojuegos ya ha sido bastante explotada: basta recordar grandes clásicos como Chrono Trigger (1994) o The Legend of Zelda: Ocarina of time (1998). Debo de confesar que Life is Strange se queda muy corto en ese aspecto pues el poder de rebobinar se limita, la mayoría de las veces, a resolver acertijos muy simples o que, en algunos casos, no tienen ninguna lógica (los que ya lo jugaron sabrán de lo que hablo). En cambio, en esa obra maestra de Square que es Chrono Trigger, cada acto que realizas tiene un consecuencia directa en el juego, tanto que hay hasta múltiples finales ¡y eso que estamos hablando de un juego de hace más de veinte años! Aunque la premisa de Life is Strange es la de tomar decisiones que alteran la trama del juego, la verdad es que es endemoniadamente lineal.

No obstante, Life is Strange está lleno de pequeños detalles que me motivaron a seguir jugando. Por ejemplo, las referencias descaradas a películas tales como: El efecto mariposa (Eric Bress, 2004), Donnie Darko (Richard Kelly, 2001), La chica que saltaba a través del tiempo (Mamoru Hosoda, 2006) o inclusive la archiconocida Volver al futuro (Robert Zemeckis, 1985). También esa curiosa opción que tienes de sentarte en un determinado lugar y reflexionar sobre lo que está sucediendo me pareció un detalle, que aunque no sirva para nada, le da un carácter nostálgico-adolescente al juego. Aparte, ser una fisgona que se mete en la vida privada de los demás tiene su gracia y la trama, aunque tiene un prometedor inicio con mucho altibajos conforme se van desarrollando los capítulos, te deja “picado” quieras o no. En dado caso que la rebuscada historia del juego te mareé, puedes revisar el diario de Max y leer la sinopsis de tus progresos; esta opción ya la he visto antes en el juego de “Las guerras mágicas” (Magic Knight Rayearth, 1995) para la Sega Saturn.

Life is Strange - Kate

¡Oh!, pero lo que me obligó a terminarme el juego fue el personaje de Kate Marsh. ¡Nunca antes en mi vida desee con tanta desesperación que un personaje virtual fuera real! ¿Por qué no existe esa santurrona, lectora de libros de Ray Bradbury, rubia y de peinado alto que es mi chica soñada? ¡Sólo te salvé del suicidio para ver si podíamos realizar “la tijerita” juntas! De todo el reparto de personajes, ella me pareció la más interesante. Por otro lado, Chloe no dejaba de ser antipática y estúpida y era imposible dejarla cinco minutos sola sin que cometiera una estupidez.

Life is Strange, en conclusión, es un concepto interesante, pobre en su ejecución, pero que tiene mucho potencial. El inicio es muy bueno, el desarrollo no tanto, y la última parte del juego es en verdad pesadillesca y escalofriante. Vale la pena si lo encuentran en oferta y no están peleados con su lado femenino (en dado caso que no sean mujeres). En lo personal no me quedaron muchas ganas de volver a jugarlo para descubrir sus “múltiples finales” (que creo yo que se reducen a dos), pero una continuación u otra aventura de este estilo no me desagradarían. Disponible para Steam, Xbox One y PS4 (para este último se puede conseguir en formato físico).