Una nueva forma de contar: Entrevista con Nicolás Alcalá

Daniel García
Por | Comentarios | septiembre 27, 2016

El VR FEST MX fue una experiencia nueva para todos. Era la primera vez que se hacía un evento sobre realidad virtual en México. Era la primera vez que los expositores se enfrentaban a ser totalmente el centro de atención y no sólo la novedad dentro de un evento tecnológico o de videojuegos. Incluso era la primera vez que nosotros íbamos como prensa a un evento. Era la primera vez, pero todos tenían la intención de que no fuera la última. Había un ánimo casi de aventurero en cada uno de los participantes, de querer ser parte de este algo nuevo. Un ánimo que se contagiaba fácilmente. La realidad virtual, a fin de cuentas, es casi magia ante nuestros ojos, a pesar de las limitaciones que pueda tener en estos momentos. Nos asombra, nos hace sentir cosas nuevas, cosas hasta ahora difíciles de experimentar.

Quizá fue este ánimo de novedad y a la bondad de los organizadores lo que nos permitieron conversar con Nicolás Alcalá, director de The Cosmonaut y uno de los más fervientes entusiastas de la realidad virtual. Pudimos platicar con él, en un ambiente casi silencioso para el evento. Nos sentamos a entrevistarlo, mi compañero y yo, en un ambiente informal, relajado, dentro de lo que cabe, y fue gracias a eso que pudimos ahondar más en su postura acerca de la realidad virtual, de esta nueva tecnología “donde lo importante son las historias” nos dice Alcalá.

Para él lo fundamental en la realidad virtual es la narración, las nuevas formas que están disponibles para contar historias, que antes no eran posibles. “Creo que la principal [diferencia con respecto a otras artes] es la sensación de presencia, la sensación que uno tiene cuando se mete en realidad virtual, si está bien hecha, la sensación que uno tiene de estar ahí. Eso es algo que cambia todo porque hasta ahora éramos sólo meros espectadores del arte. Lo veíamos siempre desde fuera y no podíamos meternos dentro de él. Eso cambia completamente nuestra perspectiva y nuestra percepción.” Ser parte de la obra, esto es lo que propone la realidad virtual, no sólo influir en ella como se podría hacer en los videojuegos, no sólo verla, si no estar en ella.

No es ésta la única herramienta que diferencia a este nuevo medio, nos dice, “hay mil otras más. Por ejemplo, poder interactuar, es algo que no era tan sencillo en las obras. El hecho de poder interactuar con nuestra vista, con nuestras manos, con absolutamente todo, hace que podamos crear narrativas mucho más complejas, mucho más extensas, mucho más interesantes.”

Pero no cualquier cosa que se cree para esta nueva tecnología podrá emocionar de la misma forma ni tener los mismos efectos. Nicolás al principio nos mencionó que sólo las obras ‘bien hechas’ podían hacerlo, por lo que nos sentimos obligados a preguntarle cuál consideraba que era la condición esencial para que una obra fuera considerada buena. Su respuesta no es alguna técnica necesaria o un método que deban seguir las obras, sino más bien con el ideal que deben alcanzar aquellas creaciones que quieran aspirar a ser buenas. Para él, las obras bien hechas son aquellas en las “que te olvidas que estás en un mundo virtual. Que conseguimos sumergirte lo suficiente y puede ser más interactivo o menos interactivo. Se trata de que tengas esa sensación [de presencia].” Llevar a sus últimas consecuencias el llamado suspension of disbelief, adentrarse tanto a un mundo que se le tendrá que recordar al usuario que no está realmente ahí.

Esta sensación de presencia lleva a nuevas formas en las que el espectador, al que ya no le queda bien ese nombre, puede relacionarse de manera distinta con la obra. Como en los videojuegos se le puede otorgar un papel más activo, puede influir en el curso de la historia, hablar con los personajes. Éste parece ser el papel obvio que tomaríamos en la realidad virtual debido a la sensación de estar ahí que tendríamos, pero Nicolás piensa que no se reducirá a eso, van a existir todo tipo de experiencias. “Narrativas en las cuales la cámara sea una mosca en la pared y simple estés ahí, igual que en el cine una cámara neutra donde no seas participe. Va a haber narrativa donde seas uno de los protagonistas y el resto de los personajes se dirijan a ti y te hagan participe de la narrativa. Habrá narrativas donde puedas elegir o responderle de alguna manera o no. Va a haber narrativas más parecidas a videojuegos donde vas a poder moverte, tocar cosas, activar palancas y hacer, como en un videojuego, que la narrativa avance. O que la narrativa esté predefinida, pero de que alguna manera seas tú el que tenga la llave de las puertas. Va a haber de todo tipo. “

Por supuesto está pluralidad de maneras con las que trabajar la realidad virtual sólo son un panorama que prevé Nicolás. Este es un tema que todavía no está bien definido incluso en su estudio, Future Lighthouse, existe el debate acerca del rumbo que deben tomar sus obras. “Hay gente en el estudio que quiere hacer videojuegos, hay gente que quiere hacer películas y que el espectador no tenga nada que hacer.” Nos dice con una sonrisa como recordando alguna de esas discusiones que seguramente tuvo que moderar. Él no es partidario de ninguna de las dos posturas; quiere conciliarlas y volver la realidad virtual un medio hibrido que tome características tanto del videojuego como del cine.Entrevista con Nicolás Alcalá - Future Lighthouse

Su objetivo es diseñar obras en las que no sea de ninguna manera obligatorio tener que interactuar. Un diseño en que los usuarios menos experimentados o interesados tengan la posibilidad de disfrutar de una parte de la obra que tenga un sentido completo, pero que al mismo tiempo los que quieran puedan tomar un papel más activo y desbloquear por medio de sus acciones otros elementos que añadan detalles a la obra. En esencia en Future Lighthouse pretenden crear experiencias que trabajen a varios niveles, para que el público general pueda rozar la superficie y no se sienta intimidado y el usuario que lo desee pueda sumergirse más en el mundo que propongan.

Por supuesto con la realidad virtual nos enfrentamos a un terreno que nadie ha pisado, que todos juntos estamos descubriendo, esto no significa que los creativos vayan a crear de la nada un método para hacer obras. Existen dos artes que probablemente tendrán una gran influencia en la realidad virtual: El cine y el videojuego. El primero es con la que tiene más experiencia el estudio, The Cosmonaut, es el trabajo más reconocido de Alcalá quien aún lo recuerda y nos lo cuenta con una mezcla de amor y odio: “Fue la ventura más maravillosa del mundo, con todas sus cosas malas, y tuvo muchas cosas malas. La pasamos muy mal en muchas ocasiones. Yo siempre digo que no lo repetiría otra vez, pero le diría a cualquier persona del mundo que mate por una experiencia así.”  De esta experiencia provienen muchas de sus nociones sobre la relación del público con la obra.

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Los videojuegos por otra parte son quizá el arte más ligado al nacimiento de la nueva tecnología, con grandes desarrolladoras apostando en la creación de contenido y tecnología. La interactividad es sin duda el aspecto que más va a beneficiarse de esta influencia. Nicolás nos relata su experiencia con ellos, desde sus encuentros con Metal Gear Solid hasta Final Fantasy, incluso nos cuenta bromeando sobre su equipo profesional de Counter Stirke. Aunque su experiencia no es muy amplia en este campo, se lamenta, por no tener tiempo debido a sus anteriores proyectos, pero reconoce la influencia que han tenido en la manera que estructura historias interactivas. Se muestra interesado cuando le contamos sobre nuevas formas de narrar en los videojuegos que han aparecido en los últimos años como The Stanley Parable y The Begginer’s guide.

Estamos en la etapa en la que todos estamos aprendiendo de todos, en la que nos abrimos paso en conjunto en esta nueva aventura llamada realidad virtual. “No vamos a ser independientes porque la industria la vamos a crear nosotros.” nos dijo Nicolás Alcalá, director de The Cosmonaut. Esa es la frase con la que podríamos resumir la feria. El afán de incursionar en esta nueva forma de contar de la que nadie sabe nada, pero en la que algunos como Nicolás están dispuestos a trabajar.

 

Esta entrevista fue hecha junto a Adrián Ávila.